Valle-Inclán y la bohemia, de José Esteban

El miércoles 16 de julio, desde las 20 horas, recordaremos a una de los escritores más brillantes e innovadoras de la historia de nuestro país, con la presentación de Valle-Inclán y la bohemia (Editorial Renacimiento), la última publicación del escritor, editor y periodista José Esteban. Junto al autor estarán el también escritor y habitual colaborador de la casa Juan Carlos Chirinos y el poeta y escritor Ernesto Pérez Zúñiga.



¿Fue o no fue bohemio Valle-Inclán? ¿Perteneció a esa tribu de iconoclastas que luchaban por el ideal del arte y por cambiar la vida del artista? Algunos ilustres valleinclanistas lo niegan. Valle-Inclán -dicen- nunca perteneció a ese grupo de desarrapados, de alcohólicos, de vagos en definitiva, que fueron tempranamente a la tumba y que no consiguieron dejar rastro alguno de su genio, si es que tuvieron alguno. Valle-Inclán -insisten- nunca pudo pertenecer a la llamada cofradía de la pirueta, ni practicó nunca el “sublime arte del sablazo”. Muy al contrario -persisten- nunca pidió un duro y nunca recurrió a un amigo, a pesar de las infinitas calamidades y privaciones a que se vio obligado. Para otros, Valle-Inclán siempre, hasta sus últimos días, fue un bohemio. Fue -también siempre- solidario con ese grupo de hampones y desarrapados y practicó sus mismos o parecidos ideales, tan degradados generalmente y tan denigrados por las llamadas gentes de orden.Tal confusión se produce por la pobre e ignorante opinión que las gentes de letras tienen de la bohemia, y aún peor de los bohemios. Cuando se pronuncia esa desprestigiada palabra, todo el mundo la asocia a la mendicidad, al sablazo, a la hamponería desvergonzada. Pero la bohemia no es eso, o al menos no es sólo eso.


José Esteban (Sigüenza, Guadalajara, 1936) ha repartido su vocación literaria entre la edición, la investigación, la crítica y la novela. Como escritor ha cultivado numerosos géneros y en el catálogo de Renacimiento y Espuela de Plata pueden encontrarse una buena muestra de sus trabajos con libros como Vituperio (y algún elogio) de la errata (2002), Judas... ¡Hi... de puta! Insultos y animadversión entre españoles (2003), Las mil y una palabras de casa de putas (2005) o El epigrama español (2008). Su labor como librero y editor de Turner fue fundamental para animar la cultura española durante el postfranquismo y la transición. Desde entonces ha sido responsable y asesor de un sinfín de ediciones, sobre todo de autores bohemios o finiseculares, y actualmente dirige para la Editorial Renacimiento la colección Biblioteca de Rescate, donde han aparecido ediciones suyas de Isidoro López Lapuya, Ciro Bayo o Manuel Ciges Aparicio.