En recuerdo de Ramos Sucre 1890-1930

El jueves, 20 de marzo, a las 20,30 horas homenajeamos a una de las figuras venezolanas más importantes del siglo XX, José Antonio Ramos Sucre, poeta, profesor y diplomático. Aprovechando la visita a nuestro país de Guillermo Parra, responsable de traducir al inglés la obra de Ramos Sucre, acompañado por el poeta y escritor Ernesto Pérez Zúñiga, y por nuestro querido amigo y también escritor Juan Carlos Chirinos, nos sumergiremos en uno de los más destacados escritores e intelectuales de la historia literaria de Venezuela.


José Antonio Ramos Sucre nace en Cumaná el 9 de junio de 1890. Hijo de Jerónimo Ramos Martínez y de Rita Sucre Mora, sobrina del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Aprende sus primeras letras en Cumaná, en la escuela Don Jacinto Alarcón. En 1900 es enviado a Carúpano para ser educado por su padrino y tío paterno, el historiador y letrado, presbítero José Antonio Ramos Martínez, quien lo inició en el latín y la literatura, pero también lo apartó de los juegos infantiles. En 1902 falleció su padre, y en 1903 después de la muerte de su tío regresó a su hogar en Cumaná.

En su ciudad natal estudia en el Colegio Nacional de Cumaná, hoy Liceo Bolivariano Antonio José de Sucre, dirigido entonces por Don José Silverio González Varela. En 1908, por sus dotes excepcionales, es nombrado su asistente. En 1910 se gradúa de bachiller en Filosofía, viajando de inmediato a Caracas para iniciar en la Universidad Central de Venezuela sus estudios de Derecho y Literatura y continuar aprendiendo idiomas (griego antiguo y moderno, francés, inglés, italiano, portugués, alemán, danés, sueco y sánscrito). Al ser cerrada la universidad por el gobierno del General Juan Vicente Gómez, se ve obligado a continuar los estudios por su cuenta.
Graduado de abogado en la UCV en 1917 y posteriormente de Doctor en Leyes en 1925, no ejerce esta profesión sino que se gana la vida como profesor de Historia y Geografía Universal, Historia y Geografía de Venezuela, Latín y Griego, en liceos de educación media, como el Liceo Caracas, hoy llamado Liceo Andrés Bello. Asimismo desde 1914 trabaja como intérprete y traductor en la Cancillería.

Desde 1911 se da a conocer como poeta publicando en casi todas las revistas y diarios, sobre todo en El Universal, donde aparecieron al menos 108 de sus poemas en prosa. Reunió su obra en Trizas de papel (1921), Sobre las huellas de Humboldt (1923), ambos integrados a La Torre de Timón (1925). En 1929 publicó juntos dos libros distintos, Las formas del fuego y El cielo de esmalte.
Hombre de carácter solitario e introvertido, se dedica al estudio y a la lectura, así como a su obra poética, pero su labor intelectual es seriamente perturbada por una enfermedad nerviosa que se manifiesta en un frecuente estado de insomnio. En ese estado febril recorre las calles de la ciudad en horas nocturnas. En sus textos expresa el sufrimiento que le produce su cada vez más pronunciada fatiga mental. Afirma que el contexto artístico e intelectual venezolano es mediocre, retórico y conformista, apegado a formas estéticas degradadas. Contra esto, Ramos Sucre innova en el campo de la poesía al ser uno de los primeros venezolanos en cultivar el poema en prosa, así como el uso de varias voces poéticas en lugar del "yo" único e inmutable.

El 13 de junio de 1930, durante un viaje diplomático en la ciudad de Ginebra, se suicida al tomar una sobredosis de veronal.
Su obra, al no poder ser catalogada dentro de las corrientes literarias de su tiempo, no será tomada en cuenta hasta casi medio siglo después, cuando se le reconoce como uno de los poetas más originales y avanzados de siglo XX venezolano. Sus cartas y otros escritos son publicados mucho después de su muerte, en un volumen titulado Los aires del presagio. Su poesía en muchas ocasiones ha sido calificada de "pre-vanguardista", de hecho, colaboró con el único número de la revista Válvula, uno de los principales órganos de la vanguardia del país. Salvo la coincidencia temporal con otros autores de la misma época, la obra de Ramos Sucre no puede clasificarse en un movimiento determinado. Son los escritores de los grupos Sardio y El techo de la ballena los que, durante la década de los 60, rescatan su obra y la dan a conocer como una poesía que desafía la división rígida del género. En 2006, el escritor venezolano Rubi Guerra recibió el Premio de Novela Corta Rufino Blanco Fombona por su novela La tarea del testigo, basada en los últimos meses de Ramos Sucre en Europa.


Guillermo Parra (Cambridge, Massachusetts, 1970) ha publicado dos traducciones al inglés del poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre, Selected Works (New Orleans: University of New Orleans Press, 2012) y From the Livid Country (San Francisco: Auguste Press, 2012). Desde 2003 escribe el blog Venepoetics, dedicado a la traducción de literatura venezolana y latinoamericana al inglés. Ha publicado dos obras de poesía, Phantasmal Repeats (2009) y Caracas Notebook (2006).
En 2013 fue el editor de un número especial de la revista digital Typo, con un dossier sobre la poesía venezolana del siglo XX en inglés. Vive en la ciudad de Pittsburgh.


Además, pondremos a la venta a un precio de oferta su Obra poética publicada en la Colección Archivos por la UNESCO y ALLCA Siglo XX en el año 2001.

La colección Archivos tiene por objeto dar a conocer los textos clásicos de autores iberoaméricanos a través de ediciones críticas de gran calidad. El esfuerzo metodológico de Archivos por dar respuesta a los interrogantes que genera un texto se inscribe en un proyecto ambicioso: preservar la memoria cultural y asegurar que la toma de conciencia de la identidad, sea plural y polisémica, como lo es su propia creación literaria.

Esta colección pone al alcance de investigadores, profesores, estudiantes y lector en general, una edición de referencia textual crítica e informativa de las obras más importantes de la literatura de América Latina y del Caribe del siglo XX. Por otra parte, reúne en un marco metodológico coherente las diferentes escuelas críticas surgidas en los últimos treinta años del siglo XX.

José Antonio Ramos Sucre compartió las tormentas estéticas e ideológicas que, en Venezuela, correspondieron al reflujo de la ola modernista y al auge de los vanguardismos. Pero apartado de toda bandería, aparecía como solitario y singular, optando por el idealismo, a veces por el esoterismo, y mofándose de la inclinación al materialismo de la intelectualidad de su tiempo. Esta edición reúne la totalidad de sus escritos, así como los textos que el escritor no había recogido en ningún libro y otros textos que los investigadores han encontrado en los periódicos de la época.