El blocao de José Díaz Fernández

El martes, 25 de junio, a las 20 horas presentamos El blocao, novela de la guerra marroquí, de José Díaz Fernández. La nueva edición corre a cargo de Ediciones del Viento e incluye numerosas fotografías de época del archivo de ABC. Intervendrán en el acto su editor, Eduardo Riestra, el escritor, periodista y editor encargado del prólogo, Pepe Esteban, y el escritor, crítico y periodista, Juan Ángel Juristo.


Cuando en 1928 se publicó El blocao, novela de la guerra marroquí, de inmediato se convirtió en un acontecimiento literario. Una novela que en realidad es una colección de relatos hilvanados entre sí por un escenario común, el del ejercito español en el norte de África, que tan bien conocían los españoles de aquella época, pues había sido el lugar de una matanza sin precedentes, el desastre de Annual (junio de 1921).  Dice José Esteban en su prólogo:
«Desde el momento de su aparición logra un éxito casi sin precedentes. Se traduce al francés, al alemán y al inglés. Quizá le ayudó el  ambiente pacifista de moda entonces en toda Europa, cansada de las guerras.
Entre nosotros, alcanza en pocos meses tres ediciones y tanto vanguardistas como novelistas sociales saben ver en ella lo que tiene de síntesis de ambas corrientes, lo que le da un valor y unas características especiales. (…)
En la corta vida literaria de su autor, El blocao constituye su gran y casi única obra narrativa. Escrita en un impecable e inimitable estilo, me atrevería a afirmar que es una de las obras mejor escritas de nuestra literatura y, por tanto, una pequeña obra maestra.»


José Díaz Fernández fue uno de los más destacados escritores sociales anteriores a la Guerra Civil. Aunque nació en 1898 en Aldea del Obispo, Salamanca, vivió desde muy pequeño en Castropol, de donde se consideraba natural. Todavía adolescente sacó adelante una publicación manuscrita titulada La Tinaja y colaboró en periódicos locales como Río Navia, Eco de Navia, La Semana Luarquesa y Castropol. En 1917 fundó el periódico Juventud y ese mismo año comienza a publicar en la revista Asturias de La Habana. En esta publicación, según informa Constantino Suárez Españolito en Escritores y artistas asturianos, por primera vez cobrará por lo que escribe, lo que animará bastante al joven literato. En enero de 1918 se traslada de Castropol a Oviedo, donde comienza a estudiar Derecho a la vez que trabaja como contable para un hotel. Los estudios le llevan a entrar en contacto con jóvenes como María Luisa Castellanos o Jesús Canto, además de a frecuentar los cafés y las tertulias en las que se mueven los artistas del momento: Antonio Gamoneda padre, Víctor Hevia, los hermanos Martínez Torner y algunos otros. Con María Luisa Castellanos fundará la revista Alma Astur, y en esa publicación tendrá también un papel importante la hoy olvidada maestra, abanderada del feminismo y escritora María Esperanza Rodríguez Cerdán. 
Pronto dejará los estudios de Derecho y también su trabajo como contable, decantándose por el periodismo como modo de vida. En 1919 Antonio Oliveros, director de El Noroeste, se lo llevará a trabajar al periódico, por lo que se traslada a vivir a Gijón, donde comienza a despuntar como periodista. La consagración le llega con las crónicas que envía desde Marruecos al periódico gijonés y que le servirían algunos años más tarde para poner en pie su obra más famosa, El blocao.
En 1925 dio el salto a Madrid para empezar a trabajar en la redacción del periódico El Sol, y muy pronto se convirtió en el guía de una parte importante de su generación literaria. Con la publicación de dos novelas, El blocao y La venus mecánica, y un ensayo, El nuevo romanticismo, se encargó de enseñar la práctica y orientar con la teoría a toda una generación que reaccionó contra la naturaleza juguetona y evasiva de las vanguardias propugnando la vuelta al hombre y su realidad cotidiana como protagonistas de los conflictos narrativos. Se opuso a la Dictadura de Miguel Primo de Rivera y peleó por la llegada de la II República. Durante la Guerra Civil fue secretario político de Instrucción Pública y Jefe de Prensa en Barcelona hasta que el 26 de enero de 1939 partió al exilio con su mujer y su hija. Al llegar a Francia lo separaron de su familia y lo metieron en un campo de concentración. Cuando consiguen liberarlo, la familia se traslada a París para arreglar los papeles con intención de marchar a América. Según le contó Mercedes Díaz Roig a José Manuel López de Abiada -el investigador que más en profundidad estudió la vida y la obra de José Díaz Fernández- consiguieron pasajes para Cuba, pero estalló la II Guerra Mundial y se quedaron atrapados en Francia, así que vuelven a Toulousse, desde donde el gobierno republicano destina a Díaz Fernández en Le Mans, al norte del país. De allí, tras varias peripecias, logra regresar a Toulousse para, enfermo, morir poco después, el 18 de febrero de 1941. Según su hija Mercedes: «Los amigos tuvieron que hacer una colecta para su entierro. Llevó encima del ataúd una cinta de colores republicanos, que mi madre había cosido durante la noche».